Por Angello Laplás

Los inéditos tiempos políticos que actualmente vive el país entero, han provocado un desgaste severo en la mayoría de los actores políticos de prácticamente todos los partidos tradicionales que hay en México. La arena política está llena de acusaciones mutuas, de descalificaciones y de amenazas. La lucha por el poder se ha recrudecido. La violencia forma parte de las agendas de campaña. Las candidaturas son repartidas entre incondicionales y familiares. Las militancias partidistas y los intereses del pueblo quedan en segundo plano.

Varios de los líderes políticos tradicionales, esos que decidían el destino de sus agremiados, ahora están envueltos en cuestiones de carácter judicial o calladitos para pasar desapercibidos.

Los partidos opositores a MORENA no han encontrado la forma adecuada para ser oposición. No se han repuesto del impacto que les causó haber perdido el poder; no han actualizado su discurso.

El ejercicio de la política se ha reducido al agandalle de los cargos públicos.

Ante la inamovilidad de los partidos políticos, ha sido la sociedad civil la que, desde diferentes frentes, está tratando de detener la desaparición de los órganos autónomos y el renacimiento de viejas prácticas que habían sido erradicadas.

Los grupos políticos tradicionales, acostumbrados a contar con un líder que conjugue los intereses políticos de los militantes, se sienten desarropados y hasta desorientados. Desean el surgimiento de un líder carismático, con conocimiento pleno de la política, que conozca a profundidad las fortalezas y debilidades del actual gobierno, pero que no esté de acuerdo con la forma en que se está gobernando.

Por eso no es casual que el nombre de Dante Delgado se mencione en varios estados de país como Veracruz, Quintana Roo, Campeche y otros.

Dante Delgado es un político tradicional, pero de ideas claras y democráticas. Conoce el país entero y los problemas que aquejan a cada región; es un hombre austero, de trato sencillo y poseedor de una extraordinaria memoria.

Sabe perfectamente por qué decidió no aliarse con otros partidos. Los candidatos a gobernador de su partido, Movimiento Ciudadano, se están posicionando bien en el ánimo ciudadano. En la medida que avancen los tiempos políticos, más ojos voltearán a ver al veracruzano Dante Delgado Rannauro.

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