Sebastian Kim
2020-04-16 – 10:47
Crisis inminente

En las últimas semanas hemos hablado de las buenas, regulares y malas acciones de la sociedad civil mexicana frente a la pandemia que azota al mundo, ahora es necesario abordar las decisiones de nuestro gobierno. Particularmente las que más nos competen son las que corresponden a las materias de salud economía. Aunque no son los únicos sectores afectados, son los más relevantes por el daño que sufrirá el país y por ser las vías de recuperación de mayor peso.

 

 

Hablando de salud, creo que ha sido evidente que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, ha hecho un buen trabajo; no diría sobresaliente ni nada similar, pero al menos bueno sí ha sido. Digo, tomemos en cuenta que el secretario de esta dependencia, Jorge Alcocer, no ha dicho ni hecho absolutamente nada más que cobrar su salario, el cual proviene de nuestros impuestos, por lo que mínimo debería estar al frente de las vías de solución al problema, pero no, nadie sabe de él…

 

 

Regresando al trabajo que ha hecho Gatell, me parece importante resaltar, cuando menos, los siguientes puntos:

 

 

  • Conoce el tema y cómo desarrollarlo para el entendimiento de la población

 

  • Ha sido claro en cuanto a la incertidumbre que se tiene frente al nuevo virus y las capacidades de nuestro gobierno para contenerlo

 

  • Ha dado la cara para absorber el costo político basándose en datos, algunos cuestionables, pero al fin datos y no opiniones

 

  • Pudo hacer recular a López Obrador, cosa que nadie más de su gabinete ha logrado.

 

 

Este último punto es el que más le ha hecho ganar credibilidad y confianza, desde mi punto de vista. Pues debemos tomar en cuenta que Andrés Manuel no le hace caso a nadie más que a él mismo, pero de alguna forma, Gatell logró imponerse y hacerlo cambiar de parecer y de actitud.

 

 

Lamentablemente, el trabajo del Doctor en Epidemiología no ha sido ejemplar, pues tenemos casos como el de la ‘fuerza moral’ del presidente o el uso del modelo Centinela para la contabilización de casos de SARS-CoV-2 (nombre del nuevo coronavirus) en el país, lo que sin duda generará un rezago cuando la Fase III sea declarada. Al mismo tiempo, el hecho de cuidar el costo político por encima de la protección del pueblo de México ha dado pie a que un sector amplio de la población haya minimizado el problema, por lo que los estragos que se sufran en el sector Salud y las muertes ocasionadas por COVID-19 (nombre de la enfermedad que produce el virus) recaerán en su responsabilidad por no advertir antes y con mayor fuerza el peligro de esta pandemia.

 

 

Cambiando ahora al sector económico, es innegable que las decisiones en este rubro sí han corrido a cargo del presidente, pues hemos observado con claridad a un secretario de Hacienda ‘ninguneado’ a más no poder. Arturo Herrera ha sido humillado en público por el ejecutivo federal al desechar sus ideas a micrófono abierto en varias ocasiones, haciéndolo quedar como un tonto que no sabe de lo que habla, cuando en realidad es al revés.

 

 

Porque no es que Herrera sea mal economista, el problema es que no tiene carácter, le faltan valor y coraje para defender sus posturas y se encuentra sumiso a lo que Obrador le exija. Insisto, trabajar para Andrés Manuel debe ser muy difícil, pues no escucha consejos ni sabe reconocer errores. Pero eso no exime al secretario de las malas decisiones que se tomen en esta importantísima área del gobierno, pues de nada sirve tener buenas ideas (que las tiene) si no las puede llevar a cabo.

 

 

Ya han circulado muchos videos en redes sociales de micro, pequeños y medianos empresarios expresando no sólo su repudio, sino su lamento al tener que cerrar definitivamente sus negocios ante la negativa de Hacienda de tener consideraciones ante la pandemia y por lo menos otorgar prórrogas para el pago de impuestos. No están pidiendo que se les perdonen ni que les quiten la carga de pagarlos, lo menos que piden es tiempo, pues las condiciones en las que están laborando les impiden generar ganancias redituables que les permitan seguir pagando, tanto nóminas como los servicios de renta, luz, agua y los sinfines de etcéteras. Evidentemente, esto golpea fuertemente a la economía mexicana y las afectaciones pronosticadas por especialistas en la materia auguran situaciones de pobreza similares a la época de la Revolución.

 

 

Es por esto que la crisis en nuestro país es inminente. Nuestro gobierno ha tomado muy malas decisiones en los ámbitos mencionados y las consecuencias las pagaremos todos. No me malinterpreten, mi intención no es ser pesimista y augurar un ‘apocalipsis’ nacional ni nada por el estilo, sino que entendamos que lo que se avecina se pudo haber evitado si tan sólo hubiéramos puesto más atención a los ejemplos que nos mostró el mundo antes de sufrir los estragos de esta pandemia y si el mandatario nacional supiera escuchar y acatar consejos y recomendaciones de los especialistas en la materia. Tengámoslo presente el año que viene…

 

 

En fin, mi consejo a quienes amablemente me leen es que nos preparemos física y mentalmente para lo que viene, pues no será fácil ni ligero, sino todo lo contrario. De ser posible, acatemos la recomendación de quedarnos en casa para evitar la propagación del virus y así cuidar de nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Procuremos comprar nuestros productos de necesidad básica en las tiendas de la esquina, consumamos en los negocios locales para así poder ayudarlos a salir de esta complicada situación. Por el momento, es lo mejor que podemos hacer para ayudar. #FuerzaMéxico

 

 

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