Inicio ColumnasViernes Contemporáneo No se trata sólo de oír hablar del “Chocolate”, se trata de saber escuchar a José Alberto Pérez Fuentes, un candidato con una gran mística social

No se trata sólo de oír hablar del “Chocolate”, se trata de saber escuchar a José Alberto Pérez Fuentes, un candidato con una gran mística social

by Armando Ortiz

No se trata sólo de oír hablar del “Chocolate”, se trata de saber escuchar a José Alberto Pérez Fuentes, un candidato con una gran mística social

Si te ponen de apodo el “Chocolate”, no esperes que de inmediato te tomen en serio. Si te promocionas para alcalde de Xalapa como el “Chocolate”, pues algunos mal pensados dirán que todo debe de ser una broma. Sin embrago, cuando José Alberto Pérez se sienta en una mesa y habla de su pasado, de su presente y advierte sobre su futuro, entonces la cosa cambia. Lo primero que se advierte en el candidato del Partido Encuentro Social cuando lo tienes de frente es la paz que lo rodea. Con esa misma paz José Alberto Pérez se adueña de la plática para referirte sus tiempos de policía en los sexenios de don Fernando Gutierrez Barrios. Eran otros tiempos, donde un gobernador hacía valer su legitimidad con inteligencia, con acciones audaces y acertadas. De esa escuela es José Alberto Pérez Fuentes, un hombre cercano a los 60 años que no ha dejado de hacer deporte y que tiene de su lado a muchos deportistas que se han comprometido con él. Pero no sólo eso, el “Chocolate”, como el mismo se identifica, sabe que los ciudadanos están cansados de los políticos de siempre, de esa manera sectaria de hacer política, de repartirse el poder entre ellos para olvidarse de los ciudadanos. José Alberto ha escuchado de la propia voz de los xalapeños el hartazgo que se cargan muchos cuando les van a pedir el voto, lo consiguen y luego son olvidados. Su mística social está en el trabajo, en el valor de la familia, pero además en una nueva forma de hacer política, o tal vez, se trata de volver a esos días en que los gobernantes se hacían responsables de sus actos, por eso los reflexionaban antes de llevarlos a cabo. Ahora lo entendemos, no se trata sólo de oír hablar del “Chocolate”, se trata de saber escuchar a José Alberto Pérez Fuentes.

No es tiempo para revictimizar a Marina Garay ni a su familia; si fue un montaje, allá ellos. Si fue un secuestro real, no dañemos su dignidad

No, no está bien revictimizar a la exalcaldesa de San Andrés Tuxtla. Especular en este momento, por una corazonada, que Marina Garay y sus familiares planearon un autosecuestro es golpear la dignidad de alguien que pudo haber pasado un trance traumático que la pudo dejar marcada de por vida. En todo caso, si todo fue un montaje y los participantes nos están tomando el pelo, pues esperemos a que las autoridades, con las pruebas en la mano, lo descubran y entonces sí, hagamos los reproches pertinentes y exijamos que se sancione a los culpables. Por supuesto, el gobierno de Cuitláhuac García lo que quisiera es descubrir que todo fue un montaje; le conviene para lavarse las manos, para deslindarse de la oleada de violencia que ha caído sobre el estado de Veracruz en tiempos electorales. No puede el gobierno de Cuitláhuac García con el paquete, Veracruz es el estado con más actores políticos acosados, agredidos y asesinados. La mañana de este domingo Marina Garay fue liberada. La encontraron en las calles de Catemaco y de inmediato le brindaron ayuda. Las negociaciones las hicieron los de la familia. El hijo de Marina Garay, el actual alcalde de San Andrés Tuxtla, Octavio Pérez Garay, pidió a las autoridades de Veracruz que no se metieran en las negociaciones, pero también pidió que dejaran de acosarlo a él y a su familia. Trascendió que Marina Garay fue tomada en lugar de su hija, a quien en realidad pretendían secuestrar. En su momento Octavio Pérez Garay se ofreció para tomar el lugar de su madre. Finalmente, Marina Garay ya está con sus familiares, y se espera que las investigaciones continúen.

Ana Miriam Ferráez, la peor diputada de la historia, es también la peor candidata de la contienda

Una razón poderosa para votar por Lilián Cerecedo, candidata de la alianza por el distrito XI de Xalapa, es que con ello se evita que la peor diputada que ha tenido Veracruz se reelija. Ana Miriam Ferráez, la diputada que sus mismos compañeros de bancada mandaron callar para que no anduviera enunciando dislates, ahora dice que está a favor de las mujeres, cuando en su momento propuso un toque de queda para dejarlas encerradas desde las 10 de la noche, que para que no sufrieran violencia. La misma diputada que ahora habla de justicia y transparencia, estuvo negociando por debajo del agua un título universitario, sin haber asistido a clases. Ana Miriam Ferráez, la que le abrió las puertas a su familia, los del Cártel de Avanradio, a los jugosos contratos de la corrupción; extorsionan, se quedan con los recursos, y siguen extorsionando. En el Congreso local Ana Miriam Ferráez tuvo pocas intervenciones, una de ellas se hizo noticia nacional, pues intentando defender a López Obrador, el personaje que por cierto le daba asco, no supo ni siquiera recordar el nombre del expresidente Vicente Fox. En esos días el segundo apellido de la diputada fue “Ridículo”, porque cada que se subía a tribuna ella hacía el ridículo. Pues esta mujer, que acumuló en sus bodegas despensas del DIF (lo tenemos documentado), lucrando con la necesidad de los veracruzanos, ahora quiere reelegirse. ¡Sería el colmo! Por ello, la mejor manera de contrarrestar esa intentona es votando por otra candidata que no sea ella.

Armando Ortiz                        Twitter: @aortiz52                                          @lbajopalabra

 

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