ENMOLADAS

Una amistad de Nuevo León, nos comentaba de un suceso bochornoso, que fue muy comentado en la élite política, cuando trascendió que un gobernador Veracruzano, llamó a un jugador de un equipo cubano de baseball para departir a solas unas copas. La respuesta del joven y apuesto atleta, fue que ese tipo de favores los cobraba a 10,000 dólares. Al principio se negó, pero finalmente el mandatario aceptó. Estas historias y otras más de ese tipo, se repitieron miles de veces durante el duartismo, teniendo como protagonista principal a su cercano colaborador Alberto Silva, apodado el Cisne. Historias aberrantes, donde los extremos vicios eran ilimitados, teniendo como escenario los bellos atardeceres de Tuxpan, Veracruz, de donde se fuga la información. Hombre de tempestades, aparece Alberto Silva otra vez en escena, con un escándalo en Cuba, acompañado de un médico cubano. Al hacer pública la situación, paga de su cuantiosa fortuna- de extracción al erario- a sicarios del periodismo, para que enloden al director de la publicación donde se filtro la nota. Lo que Alberto Silva debe hacer, es rendir cuentas de los cientos de millones de pesos que robo, con el beneplácito de su amigo el ex gobernador. El ex diputado federal priista corrupto, que anda libre dándole gusto a su gusto… Además de que muerde la mano, de quien le dio de comer.