“Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando
no nos atañe personalmente” – John Steinbeck.
En estos tiempos convulsos de una sociedad mexicana cada vez más deshumanizada, muchas veces indiferente a la desgracia de sus semejantes, un tema llama la atención mediática de los medios, la vinculación a proceso de Jorge “N” ex fiscal General del Estado de Veracruz, en el bienio del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
El oaxaqueño avecindado en Veracruz, abogado de profesión cumple ya casi tres años privado de su libertad por haber sido fiel colaborador del ex mandatario panista en su momento.
Winckler Ortiz, enfrenta actualmente procesos judiciales por el delito de tortura. La Fiscalía General de Veracruz (FGE) ha obtenido su vinculación a proceso bajo la acusación de haber torturado a Gilberto Aguirre Garza, exdirector de Servicios Periciales durante la administración de Javier Duarte.
Durante una audiencia que se extendió por aproximadamente 20 horas, el juez Antonio Zarur Ahumada, del Distrito Judicial de Xalapa con sede en Pacho Viejo, determinó que existían pruebas suficientes para continuar el proceso penal contra Winckler Ortiz.
Cabe destacar que esta no es la primera vez que el exfiscal enfrenta acusaciones similares. En fechas recientes, se le dictó prisión preventiva por su presunta responsabilidad en el delito de tortura en agravio de otra víctima identificada con las iniciales G.A.G.
Estas acciones legales reflejan la gravedad de las acusaciones en su contra y subrayan el compromiso de las autoridades veracruzanas en la investigación y sanción de actos de tortura cometidos por funcionarios públicos en tiempos en los que el cobro de venganzas personales pareció ser el “modus operandi” de aquella administración.
Hay que recordar que el epicentro de los hechos por los que hoy se inculpa a Winckler Ortiz hacen referencia a lo presuntamente sucedió en La Barranca La Aurora, ubicada cerca de la Academia de Policía de El Lencero en Veracruz, sitio señalado de ser durante la administración de Javier Duarte de Ochoa (2010-2016), donde presuntamente se deshacían de cuerpos de personas desaparecidas, estas vinculadas al crimen organizado.
Algunos testimonios indican que las víctimas eran torturadas en la Academia y posteriormente arrojadas a esta barranca, conocida también como “La Laguna Negra”.
Hasta ahora su nueva vinculación obedece presuntamente al proceso por el delito de tortura en agravio de Gilberto Aguirre Garza, exdirector de Servicios Periciales en la administración de Duarte. A quien habrían torturado en el interior del Penal de Pacho Viejo con el único fin de obtener declaraciones que inculparan a ex funcionarios estatales, como Luis Ángel Bravo Contreras, en relación con las presuntas actividades ilícitas en la referida Barranca.
Llama la atención que ahora, aquellos que inculparon y señalaron como presuntos responsables de delitos posiblemente tipificables de lesa humanidad, estén siendo señalados del mismo crimen, -cosa que a ninguna persona le da gusto-, es importante señalar que, según el derecho internacional, los delitos de lesa humanidad incluyen actos como el asesinato, la tortura y la desaparición forzada, cuando se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.
Si bien las acusaciones de tortura y otras violaciones de derechos humanos durante el bienio de Yunes Linares son graves, la clasificación de estos actos como delitos de lesa humanidad requeriría una investigación exhaustiva que determine si formaron parte de un patrón sistemático y generalizado. Hasta el momento, no hay información pública que indique que se haya realizado tal determinación en el caso de Veracruz, pero sí deja un rastro en donde uno se cuestiona ¿Qué movió al Gobierno Yunista a perseguir y sancionar a personas que presuntamente no tuvieron nada que ver con los delitos de los que se le acusaron?
Y esto se lo pregunto, porque mientras el ex fiscal Winckler Ortiz se pudre en la cárcel, el heredero de ese Clan Político, festina -aseguran los conocedores- en una especie de Cabaret al mero estilo del Moulin Rouge. https://versiones.com.mx/2025/03/27/chicas/
Si en su momento el famoso Gonzalo N. Santos, fundador del Partido Nacional Revolucionario (el futuro PRI), conocido con el apodo de El Alazán Tostado tuvo la ocurrencia de advertir que “la moral, era un árbol de moras”, que podremos decir, de estos nuevos políticos, que hoy evidencian que sus preocupaciones no son para nada las de buscar de alguna manera justicia pronta y expedita para sus ex colaboradores, sino todo lo contrario, que se refundan en la cárcel, que mientras los procesados se van al pozo, los vivos se van al gozo.
¡Qué poca vergüenza!
Al tiempo.
astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx