El año electoral que estamos viviendo es inédito. No hay concentraciones masivas, no hay acarreos, no hay “muestras” de fidelidad a los partidos por parte de los ciudadanos y militantes. Vamos, ni Félix Salgado Macedonio pudo reunir multitudes en sus protestas contra el INE y el Tribunal Federal del Poder Judicial de la Federación por haberlo bajado de la candidatura a la gubernatura de Guerrero.

Estas elecciones pasarán a la historia por el Covid. Pues aunque la gente se fue, ahí sí por montones, a hacer té de vacacionistas a las playas de Veracruz y otros lugares en Semana Santa, sería políticamente incorrecto acarrear simpatizantes cuando todavía los contagios son una amenaza. Quizá esa sea la verdadera razón por la que la elección 2021 será la más grande de la historia y no porque se disputen 19 mil 915 cargos de elección popular, entre ellos 13 gubernaturas.

Eso no significa que los contendientes se comporten honestamente y según lo marca la ley electoral. En las zonas rurales siguen a la antigüita, repartiendo láminas, arena o ladrillos para la gente que tiene sus casas a medio hacer, la que se guarece con techos de lámina vieja y cartón, con muros de tela para hacer las divisiones de sus casas, la que —en su mayoría— no tiene sanitario, mucho menos regadera. Esas realidades no están en zonas recónditas, ni en la selva que dio a conocer el Subcomandante Marcos, sino a siete u ocho kilómetros de Xalapa, la capital de Veracruz, pero lugares como esos hay por miles. Allí tratan de recuperar el otrora “voto verde” que cada vez está más café por lo devastado de la tierra.

Pero ese trabajo es el que les toca hacer a los candidatos a presidencias municipales, sindicaturas, regidurías y juntas municipales. Los que ya se sienten en las grandes ligas —candidatos a diputaciones y gubernaturas— están haciendo campaña en internet. Por lo que se puede ver, las granjas de bots no paran. Así como hay una policía cibernética, debería haber un TEPJF capaz de fiscalizar la actividad electoral en internet.

Los dardos contra Morena están a todo lo que dan. El blanco favorito es, por supuesto, Andrés Manuel López Obrador, que también está en la jugada, eso quién lo va a negar, pero con ninguna candidatura. Una parte, quizá la más importante de la campaña en redes, apunta contra él porque es la cara más visible de Morena, para bien y para mal del partido. Resultado de haberse sobreexpuesto. Los memes han sido el mecanismo favorito de esta campaña contra Morena. Van desde los que colocan a AMLO con imágenes ridículas, por ejemplo, con tubos en la cabeza y alguna frase que pretende ser chistosa, los que hacen alguna afirmación contra la “dictadura” que ha impuesto y la combinan con una imagen trabajada para que parezca un anciano decrépito con el rostro casi cuarteado por las arrugas hasta una imagen cualquiera del Presidente con afirmaciones negativas, a veces declaradas mentiras. Pero ¿quién se va a poner a aclarar las mentiras de un meme”?.

Entre los temas favoritos de los memes está la vejez de AMLO, como si eso lo descalificara per se, la “dictadura” que ha impuesto en el país y —una vez asumida la mentira de la dictadura— se le compara con Maduro o cualquier otro dictador y la corrupción generalizada de AMLO y todos los funcionarios emanados de Morena. No estoy apostando por la prístina honestidad de todos ellos, pero hasta ahora no se han podido documentar casos escandalosos como los que hubo en el priismo y el panismo. ¿O será que lo están escondiendo muy bien, no sólo de los ciudadanos, sino también de todos sus enemigos políticos que si pudieran demostrarlo ya lo hubieran hecho? ¿O se estarán esperando a que falte una semana para la elección? El otro tema favorito es el desprecio a las instituciones (al que tampoco le sobran razones), pero lo importante es presentarlo junto con el objetivo de la dictadura para hacerlo más creíble y causar más daño.

Se reviven notas de otros años y se comparten profusamente. Saben que no es del gusto de los internautas leer textos extensos, así que las cabezas engañosas de supuestas “notas periodísticas”, como en las que ahora se especializa el diario El mañanero, con el pleito casado que Brozo trae con la actual administración o los textos de Carlos Loret de Mola. No importa que el cuerpo de la nota diga otra cosa, confían en que serán muy pocos los que la leerán. Lo importante es una cabeza que desprestigie a AMLO y con ello a todos los candidatos de su partido.

Twitter es la otra red preferida, por los mensajes cortos, de modo que buscan las frases más lapidarias, las que más daño hagan. Los de Morena no dejan de hacer lo suyo, pero quizá sus granjas no son tan prósperas como las de los otros partidos. Se sigue la máxima “calumnia, que algo queda”, lo importante es ganar. De esas redes, los mensajes llegan a los grupos de whatsapp que tiene la mayoría de usuarios de telefonía móvil. Y las notificaciones parecen zancudos en verano, no dejan de repiquetear.

Como si saltar de un partido a otro fuese práctica exclusiva de los morenos, siguen haciendo memes sobre el pasado priista o panista de muchos de ellos. En un meme reciente, publicado por un enemigo de Morena hasta la ignominia, se puede leer “A mi alta ignorancia no le queda claro: Si odias al PRI y al PAN… ¿por qué amas a Morena? si son expriistas y expanistas…”. Le pregunté si era de su hechura o sólo lo había visto y compartido. No obtuve respuesta, es obvio que sólo lo compartió, porque está elaborado con un programa sencillo de diseño,  pero bien hecho técnicamente. Lo más preocupante es cómo toda esta campaña, que se vuelve más ácida a medida que se acerca el día de la jornada electoral, anula a la ciudadanía. Todo se reduce a eso: amar u odiar a un partido. Como irle al América o al Guadalajara, para lo cual sólo hay que poner el corazón, sin nada de reflexión. Como ser devoto de San Charbel, San Juditas o la Virgen de la Candelaria, sólo es cuestión de fe y no de análisis.

Y ahí tienen a miles y miles de internautas leyendo memes y tuits, sin el menor esfuerzo de reflexión, de interés en buscar el dato duro, para luego compartirlo con otros que hacen lo mismo. Dándole duro a la tecla si un mensaje les pareció “reflexivo”, “analítico” o chistoso. Cuando lo comparten es como si ya hubieran pensado por ellos, como si les hubieran quitado las palabras de la boca. Porque eso sí, nadie aceptará su desinformación o su ignorancia, es más, se sentirían sumamente ofendidos si alguien se los sugiere. Van por esta campaña sólo siendo chairos o fifís, incluso falsos fifís, cada vez menos ciudadanos. Lo único que saben es que odian a AMLO, pero no saben explicar por qué, mucho menos fundamentarlo. Tampoco saben por qué prefieren al PRI o al PAN. Y sólo falta un mes. Está difícil que lo averigüen en tan poco tiempo o que les nazca el interés. Eso, está más feo que la pandemia.

@pramirezmorales

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