“Menandro: El Misántropo.”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
El género dramatúrgico desde sus inicios ha descrito características de la condición humana tanto positivas como negativas. En cualquier obra, ya sea tragedia o comedia, aparecen protagonistas que representan a un ser honorable, generoso, solidario, valiente, sencillo, y al lado de ellos surge el avaro, miserable, pérfida, farsante y embustero. Desde el nacimiento del teatro en el mundo griego, allí están los nombres de los personajes que muestran en su actuar las conductas arriba descritas. Un personaje que ha sido muy representado en las obras es el avaro, quizás, el avaro sea uno de los prototipos más vigentes: este ser tacaño, miserable consigo mismo, agarrado, mezquino, avaricioso, ruin, además de ser ubicado con facilidad, sus características las siento muy cercanas con las del misántropo. Es casi imposible que un avaro no termine aborreciendo a los demás; con tal de no gastar, su primera actitud está en alejarse del mundo que lo rodea, y con el paso del tiempo, esa miserable vida le causa envidia y resentimiento, al extremo de seguir siendo avaro, con el extra de que ahora es un completo misántropo, es decir, odia al género humano, lo detesta, por cierto, sentimiento y sensación que transmite con la sola mirada.
Menandro abordó y desnudó el perfil del ser antes descrito. El misántropo se llama Cnemón. De entrada, Cnemón es un hombre huraño y tacaño, trabaja solo sus tierras porque no desea tener contacto con los demás. Vive con su hija y en algún momento intentó vivir con una pareja, empero, naturalmente ninguna persona podía soportar a semejante hombre gruñón. Imagínese usted que vive con alguien que no le ofrece ni un vaso con agua, jamás tiene un acto de caballerosidad, mucho menos espere que la invite a salir, que sea cortés, amable, e incluso, si en algún momento deciden pasar alguna tarde juntos; llegan a un restaurant, comen, mas, al final cada quien paga su cuenta, y, ni intente decirle nada, porque su cerebro está bloqueado, su alma está impregnada de codicia, egoísmo, y por lo mismo no existirán argumentos por lógicos que sean, que puedan hacerlo entrar en razón. Desde luego que ante un ser así, cualquier mujer lo abandonaría, tendría que ser un caso patológico para que alguien soportara semejante carácter. En el caso de la mujer de Cnemón, naturalmente decidió abandonarlo.
En la obra parece Sóstrato, personaje que forma parte de una familia de dinero y respetada. Joven amable, educado, fino. Un día Sóstrato vio a la bella hija de Cnemón, y en ese mismo instante quedó enamorado. Si, amor potente a primera vista, esto implica que, sin saber el nombre de la muchacha, quien era ella, su familia, con el simple hecho de observarla, en su corazón entró una flecha que lo clavó a ella. Inmediatamente Sóstrato empezó a investigar sobre la joven. Una vez ubicada, envió a su esclavo para que hablara con el padre de la mujer amada, aclarando que Sóstrato no lo hizo así por arrogancia, sino porque era muy tímido y no encontraba la manera de acercarse a la dama. Aquí el esclavo conocerá el carácter de Cnemón, basta con decirle que el pobre esclavo tuvo que salir corriendo, porque el amargado Cnemón no dejaba de tirarle tierra, piedras, lo insultaba, en fin, el panorama es bastante complicado para que el enamorado pueda declararle su amor a la muchacha y más difícil pedir su mano para casarse.
Gorgias es hermanastro de la hija de Cnemón. Gorgias se enteró que Sóstrato pretendía a su medio hermana. Los jóvenes se conocieron y luego luego se entendieron y comprendieron. Esta empatía se logró porque Gorgias percibió los buenos sentimientos e intenciones de Sóstrato. Por supuesto que un carácter bueno o malo, al poco tiempo se percibe. Te podrán engañar al inicio con algunas actitudes fingidas, sin embargo, al mínimo de tiempo un avaro y un misántropo, hablando coloquialmente, mostrarán las uñas y hasta la persona más tolerante, paciente, amable, notará que está frente a un carácter altamente negativo y no en pocos casos peligroso, porque su avariciosa alma lo convierte en un tipo delirante. La historia continúa y una vez pintada por el dramaturgo el alma misantrópica del protagonista y el alma noble de Sóstrato, resulta que Cnemón cayó en un pozo y estando a punto de morir acudió a su auxilio Gorgias y Sóstrato, todo indica que, por sentir la presencia de la muerte, el personaje empieza a sufrir cierta transformación:
“Cnemón: …En una sola cosa estaba equivocado, en que creía yo, diferente de todos los demás, que me bastaba a mí mismo y no necesitaba de nadie. Y ahora, al ver que el fin de la vida es repentino e imprevisible, he descubierto que no tenía entonces razón. Pues hay que tener siempre –y, además, al lado –a alguien que te pueda socorrer. Pero, por Hefesto, estaba yo tan sumamente trastornado por ver las maneras de vivir de la gente, sus cálculos y el modo de lucrarse que tienen, que creía que nadie fuera capaz de ser generoso con los demás. Esta era la barrera que tenía. Pero justamente ahora, una persona, Gorgias, me ha dado la prueba, haciendo lo que ha hecho, de lo que es un hombre de bien. Pues a quien no le consentía aproximarse a su puerta, ni jamás le ayudó en cosa alguna, ni le dirigió la palabra, ni le habló con cortesía, sin embargo, lo ha salvado. Otro, y con razón, habría dicho: No dejas que me acerque; no me acerco. Tu no nos has ayudado; no te ayudo ahora.”
Algo en el interior de Cnemón se modificó; no fue así de rápido ni de golpe tal como le entró el amor a Sóstrato, pero para bien algo cambió en él. Esto nos enseña que debemos cuidar nuestros pensamientos que se convierten en hábitos, debemos luchar por evitar esas conductas miserables que nos limitan la vida en todos los sentidos. Sóstrato conseguirá a la buena a su amada mujer, el final es todavía más romántico porque Gorgias se comprometió con la hermana de Sóstrato. Este dato es importante ya que no debemos olvidar que la familia de Sóstrato era adinerada y en aquellas sociedades las jerarquizaciones sociales fueron muy rígidas, lo que influyó al inicio para que Calípides, el padre de Sóstrato, aceptara el casamiento de él con la hija de Cnemón, más no el de su hija con Gorgias, a pesar de ello, Sóstrato le expresa las siguientes palabras a su padre:
“Sóstrato: Estás hablando de dinero, una cosa insegura. Porque si sabes que lo vas a tener siempre a tu lado, guárdalo, no lo compartas con nadie. Pero si no eres tú su dueño, si todo lo que tienes no depende de ti, sino de la fortuna, no se lo regatees a nadie, padre. Porque la fortuna te lo puede quitar todo y dárselo otra vez a uno que tal vez no lo merezca. Por eso, yo te digo que, mientras tú seas su dueño, tienes que servirte de él con generosidad, padre, ayudar a todos, hacer ricos a cuantos más puedas por tu propia decisión. Pues esto es lo que no desaparece, y si alguna vez tuvieras una desgracia, volverás a recibir de ellos lo mismo que tenías. Con mucho, es mejor un amigo declarado que la riqueza invisible que tu tienes enterrada. Calípides: -Sabes cómo soy, Sóstrato. lo que he reunido no lo voy a enterrar conmigo…es tuyo. ¿Quieres procurarte un amigo tras haberlo probado? Hazlo, en buena hora. Estoy totalmente de acuerdo contigo.”
Y con esta bella resolución, todos los jóvenes se casaron y seguramente no vivieron eternamente felices, pero si disfrutaron muchos momentos de dichas por no ser unos avaros misántropos.
Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com
Twitter@MiguelNaranjo80
Facebook: José Miguel Naranjo Ramírez