La narrativa es que no hay narrativa. Un instrumento político que han usado y dado resultados hoy se difumina. Ante la realidad, las verdades a medias y engaños de la propaganda política cansa, molesta. El país de las maravillas que insisten en presentar no existe. Las contradicciones imperan y “como dicen una cosa dicen la otra”. Niegan las pruebas gráficas y contundentes de contubernios con la delincuencia. Su actuar muestra esa simbiosis con los narcos nacionales. Les califican como terroristas e imposible negarlo pues nuestros cárteles son los más poderosos- más que los japoneses o italianos- que cubren una gran parte de varios países y manejan fortunas incalculables. Los únicos que no los contemplan con seriedad son sus cómplices en el gobierno. Al contrario, los acuerpan, protegen, disculpan. *** Nunca habíamos observado tanta descomposición de la clase política nacional. El emigrar de un partido a otro sin la mayor vergüenza por intereses económicos – “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”- o amenazas perceptibles (cooperas o cuello) que en el vulgo se conoce de otra manera que va con apretar. *** Noroña, Adán Augusto, Monreal son unos mafiosos. Delincuentes, pandilleros que manejan al Senado y la Cámara de Diputados a su antojo y parecer con la línea del presidente AMLO. Solo así se podría entender esa soberbia del nefasto trio que responden al ex más no a la presidente. Son autoritarios y déspotas. Lo peor del híbrido. *** En las mesas de debates de diferentes medios de comunicación que congregan a representantes de los partidos PRI, PAN, MC los representantes de MORENA se muestran agresivos, rijosos, amenazantes ante el asombro de los moderadores. No saben explicar la debacle y defienden lo indefendible. La inseguridad es culpa de García Luna y Calderón. ¡No se miden!, decíamos. *** Y para las agruras…
NARRATIVA
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