<< Luego de acusaciones sacadas de la imaginación se espera que éstos sean los últimos días que pase injustamente preso >>

 

Por Ángel Álvaro Peña

 

Las hijas de Rogelio Franco Castán no sólo cuentan los años ni los meses, ni siquiera las semanas, cuentan las horas, los minutos, los segundos, todos llenos de esperanza, para poder ver a su padre libre. Abrazarlo.

Este es el segundo cumpleaños del ex dirigente estatal del PRD en Veracruz, que está encerrado, preso por delitos inventados, desde el 13 de marzo de 2021, que en su conjunto no reúnen las pruebas necesarias para mantenerlo ni tres días en prisión, Sin embargo, lleva un año ocho meses purgando una condena que sólo los intereses políticos pueden explicar.

Viviana, Luisa y Victoria, están también prisioneras de la angustia por no saber de su padre, atadas a la esperanza que no por su larga espera se agota, y por la furia de no poder convencer a los fiscales comprados la inocencia de su padre.

Ellas han llevado a cabo su propia lucha, nadie las detiene, la intención de ver libre a su padre es un anhelo que les ocupa las 24 horas del día. No atienden los estudios, no quieren saber de la escuela. No hay descanso cuando de desenmascarar la injusticia se trata. Sin grandes retóricas en los discursos, ni alarde de un gran vocabulario legal, las hijas de Rogelio hacen lo que pueden, y más allá, por ser escuchadas, porque sus propósitos tengan que sensibilizar a las fuerzas oscuras de una política inhumana que les arrancó el padre, único miembro de la familia que velaba por ellas.

Ellas escriben cartas, dan cuenta de la victoria en tres procesos penales que le fabricaron, mismos que se han ido cayendo uno a uno, informan a la opinión pública anuncian los nuevos embates en su contra. Llaman a la conciencia social con textos conmovedores y explicaciones sinceras. Ellas dicen: “Hace unos años formamos un nuevo hogar, mis hermanas Luisa, Victoria y yo junto a mi padre rodeadas de amor paz y armonía disfrutando los mejores años de nuestra vida. Increíblemente 28 meses después, la fiscalía nos citó a comparecer cómo probables responsables del delito de retención de menor, sustracción de menores y omisión de cuidado”.

En su momento momento señalaron: “Queremos informar que mi abuela Mercedes, Luisa y yo nos presentamos a declarar ante la fiscalía especializada, para presentar pruebas y demostrar que no hemos cometido ningún ilícito. Al contrario, hemos cuidado a nuestra pequeña hermana Victoria en todos los aspectos dándole amor, cuidado y atención adecuada, resultado de esto, ella es una niña sana y feliz que desea tener en libertad a su padre para poder vivir con seguridad y amor”.

A las hijas de Rogelio les han arrebatado años de vida, el tiempo en prisión de su padre, es una suma de días que se van a la basura, sin risas y sin afecto. Sin justicia y sin legalidad.

 

 

La injusticia siempre se extiende a otras personas en círculos concéntricos, mientras que esto sucede los que inculpan si razón se convierten en delincuentes a quienes el dolor humano les es indiferente, a pesar de decirse representantes del pueblo como representantes de la sociedad. Actividades que exigen de una vocación de servicio y no de una agresión impune.

Dejar a la conciencia de los injustos la tragedia de los inocentes es pensar que son seres humanos. No lo son desde el momento que no miden las consecuencias de sus actos, o no les importa y esto los coloca fuera de la especie humana.

El 19 de noviembre Rogelio Franco cumplió años y sus hijas hubieran querido celebrarlo, la alegría de otros años se convirtió en tristeza, en drama. Las risas se vuelven lágrimas cuando el ser humano se muestra con actos que no le corresponden, porque ahora, luego de que el pueblo los elige, se creen dioses y disponen de las vidas de quienes los llevaron al poder.

El cumpleaños de Rogelio Franco Castán es una muestra de impunidad del poder, que cree que todavía vivimos en el pasado a pesar de que enarbolan los cambios, la transformación. Así, se pasan la vida jugando con el destino de otros, atentando contra el centro de la sociedad que es la familia a la que consideran el blanco de sus desastres, el causante de sus traumas, el culpable de sus frustraciones.

La sensibilidad debe ser el principal factor que lleve a los hombres al poder, de no ser así pueden regresar a actividades propias de su violencia reprimida.

Familiares y amigos de Rogelio Franco esperemos que la libertad esté próxima, la esperanza nos alienta pero el tiempo nos desmorona.

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