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Veracruz es parte de mi vida

by Pilar Ramirez

Este 20 de julio las mujeres celebramos a las mujeres, porque uno de nuestros derechos más reclamados, de los más elementales, ha sido reconocido: nuestro derecho a decidir. No más hombres, jueces o ministerios públicos entrometiéndose en un derecho particular e íntimo. Finalmente, Veracruz se convirtió en la cuarta entidad federativa que despenaliza el aborto.

¿Qué sigue? Muchísimo trabajo. El primero de ellos sería abandonar la confrontación para transmitir a las mujeres que esta ley no obliga a nadie a abortar, que no impide las creencias religiosas, que no fustiga las ideologías que rechazan el aborto, que no es un método anticonceptivo sino que se trata de una ley que da la bienvenida a la justicia para las mujeres. Que esas mismas mujeres a quienes han hecho creer que la interrupción del embarazo es un pecado o una acción inmoral pueden caer en una situación que amerite un aborto pero no tendrán que esconderse, ni recurrir a prácticas peligrosas que terminen en esterilidad, infecciones graves o muerte.

Desde ahora, la maternidad será una elección. Para que esto sea realidad y que Veracruz deje de contribuir con la terrible cifra de mil niñas o adolescentes pariendo cada día en el país es preciso que el sector salud se adapte y adopte con rapidez las medidas necesarias para atender las solicitudes de ILE con los procedimientos adecuados.

Las feministas celebramos pero —como nunca falta la mosca en la sopa— los panistas ya salieron a criticar esta ley que no es sólo decisión del Congreso veracruzano sino del activismo femenino, de los grupos organizados de la sociedad civil, de las marchas que han confrontado la pandemia, de las mujeres que han hecho frente a los epítetos de “violentas” y “vándalas”, en fin, que hemos persistido desde diversas trincheras en nuestro reclamo de años por el derecho a decidir.

Un ejemplo: el senador panista Julen Rementería argumentó en Twitter “Hoy Morena festeja el aborto libre en Veracruz; mañana será la eutanasia. Morena quiere construir un país en el que impere la cultura de la muerte, en el que las madres matan a sus hijos y los hijos matan a sus padres. Siempre defenderé la vida, sin miramientos y sin complejos!”.

Al senador Rementería le va con la lógica igual que con la gramática, pues el número de caracteres de Twitter no le hubiera impedido el obligatorio signo de admiración de apertura, del mismo modo no descifra que la recién aprobada ley que despenaliza la interrupción del embarazo hasta la semana 12 no es la legalización para que los hijos asesinen a sus padres. O sólo suelta una frase dominguera en lunes, por eso le salió pésima.

Yo le haría una pregunta sencilla al senador panista y a sus correligionarios: ¿sus convicciones ideológicas son tan firmes que nunca visitan ni vacacionan en países o estados de la Unión Americana donde está despenalizado el aborto? Nunca he leído; por ejemplo, externar sus críticas a los partidos Unión para la Democracia Francesa, al Partido Socialista francés o a la Unión por un Movimiento Popular que estuvieron en el poder cuando se legalizó el aborto en Francia a las 10 semanas del embarazo en 1975, se incluyó su realización en el sistema de seguridad social francés en 1982 y se reconoció su legalidad hasta las 12 semanas en 2001, cuando dichos partidos, respectivamente, estaban en el poder. Nada más le faltó mostrar en tribuna un cartel de la manida imagen del feto que dice “Mami, quiero vivir”, que indecentemente han utilizado los grupos provida para que la ciudadanía rechace el aborto, promoviendo las emociones primarias sin pizca de reflexión sobre los derechos de las mujeres, la problemática de la desinformación y la violencia, así como la calidad de vida que les espera a muchos hijos que nacen en condiciones de precariedad económica, cultural, emocional y afectiva.

La nueva ley veracruzana no sólo responde a incrementar el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres sino también a romper la cadena de injusticias contra las mujeres que han abortado en situación de pobreza, que no han tenido los recursos para viajar a la Ciudad de México a solicitar un aborto ni mucho, pero muchísimo menos ir al extranjero como sí lo pueden hacer las mujeres que tienen una situación económica desahogada. Se termina la injusticia de castigar por ser pobre, no por abortar.

Por otra parte, no se puede dejar de mencionar que Morena está aplicando una estrategia de contramovilización con sus legisladores y jugando sus cartas de cara al 2024. El mismo partido —en la misma legislatura— fue el responsable de que esta ley no se haya promulgado antes. Ahora, el pendiente legal es la Ley de Amnistía para liberar a las personas acusadas de interrumpir el embarazo, en vista de que la ley federal no aplica en las entidades porque la anterior penalización del aborto y sus sanciones pertenecen a la esfera estatal. Los protocolos de salud y la revisión de expedientes por este delito son impostergables. Tan impostergables y relevantes como construir argumentos contundentes para enfrentar la avalancha conservadora de desinformación con su machaconería moralista.

Desde hoy, por una razón más y de mucho peso, Veracruz es parte de mi vida.

@pramirezmorales

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