Inicio ColumnasEditorial “LA SALUD SIEMPRE EN RIESGO” parte 1

“LA SALUD SIEMPRE EN RIESGO” parte 1

by Carlos A. Bravo Matus

Cuando me inicié en la medicina, los servicios de salud oficiales eran los centros de salud y hospitales como el Juárez, el General de México, el de la Mujer y los civiles de provincia, dependientes de la Secretaría de Salubridad y Asistencia; los hospitales infantiles dependientes del Departamento del Distrito Federal al igual que los centros de socorro y urgencias denominados La Cruz Verde, distribuidos en el entonces Distrito Federal y los centros de socorro y urgencias dependientes de la Cruz Roja en diversas ciudades del país. Todas instituciones abiertas al público en general y que daban servicio por una insignificante cuota de recuperación y muchas veces, dependiendo de las condiciones económicas del enfermo y su familia, las cuotas eran condonadas y recibían atención gratuita incluso para partos y cirugías. Por otra parte, estaban como hasta ahora, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el ISSSTE para los trabajadores del estado y los servicios de PEMEX, todos cubriendo a sus derechohabientes en los 3 niveles de atención y con buenos niveles de calidad sobre todo en los de alta especialidad. Obviamente el primer instituto dedicado a los trabajadores con cargo bipartita, una parte por el patrón y otra por el empleado, excepto los trabajadores de más bajo salario que quedaban exentos de pago y el total cubierto por el empleador. Además ya existían los institutos de alta especialidad llamados descentralizados cuyos servicios se pagan dependiendo de un estudio socioeconómico, donde además de ser hospitales escuela, lo integran los especialistas más connotados nacional e internacionalmente, entre ellos el Hospital Infantil Federico Gómez, el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, El Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, entre otros en los que además de un subsidio gubernamental, se sostiene por el trabajo de sus patronatos y de las cuotas que se cobran por la atención, cuotas por cierto muy bajas. Así los servicios médicos estaban accesibles a cualquier ciudadano en gran parte del país. Los medicamentos e insumos hospitalarios no se cobran a los derechohabientes de los institutos para trabajadores y en el caso de los centros de Salubridad, se procuraba darlos a bajo costo y en el caso de hospitalizados, muchas veces se condonaban los gastos de farmacia. Que había zonas en nuestro país que no tenían acceso a servicios médicos, bien por la distancia de un centro de salud o porque aun habiendo un consultorio, no siempre había médicos contratados para cubrir esa plaza, pero eso es algo que perdura hasta nuestros días, aunque en esos ayeres era porque no había contratos para médicos y enfermeras o no había profesionales que quisieran irse a lugares muy distantes, insalubres, carentes de todo y con un salario de risa y ofensivo, condición que sigue prevaleciendo y eso que entonces no existía el riesgo y la delincuencia que se tiene que enfrentar hoy día. Con todo y eso, esos centros de salud eran atendidos muchas veces por médicos en servicio social que dejaban huella imborrable de su estancia entre los pobladores a los que servía.

Continuará……..

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