ENMOLADAS

Si los ciudadanos son lejanos a la falta de gobernanza, no tendrán como exigir se cumpla con su voluntad y necesidades. Tanto el gobernador veracruzano como el alcalde de la capital, son 99 % leales y tienen uno por ciento de capacidad y eso es corrupción. Manipulados por funcionarios menores, que están haciendo negocios millonarios y ellos no lo saben o son cómplices. Se dice les están viendo la cara de…buenos. Un ejemplo es el director de Desarrollo Económico y Comercio, Gerardo Martínez Ríos que en 6 meses a permitido la apertura de 32 bares-cantinas en Araucarias, tramo Indeco-Animas. Denuncian los vecinos, muy cansados y en el hartazgo, que han perdido su tranquilidad y seguridad, pues los consumidores – la mayoría jóvenes-se alcoholizan al extremo, de llevarles a consumo de estupefacientes y actúan sin control. La música a todo lo que da hasta altas horas de la madrugada, rompiendo la tranquilidad de sus habitantes que en su mayoría es clase trabajadora y jubilados. Es una área de casa habitación, donde éste tipo de giros rojos no tienen porque existir. Así como en Finanzas, en Comercio del Ayuntamiento están pidiendo el “moche” del 30 por ciento, según trasciende. Con los priistas era el 10, con los panistas el 20 y con los Morenos un diez por ciento más. De nada han válido las pláticas con el alcalde. Oidos sordos y omisión. No hay voluntad política, de su parte y eso lo deben tomar en cuenta los veracruzanos, para la otra… Martínez Ríos es cabildero- por decirlo de algún modo- de los empresarios y eso es punible, pues su hermano es director de la CANACO